ACNÉ – PARTE 1

ACNÉ – PARTE 1

ADENTRÁNDONOS EN LA CONSULTA DERMATOLÓGICA MÁS FRECUENTE**

Parte 1: Una mirada profunda al acné y sus factores

El acné es una condición cutánea multifactorial que afecta a aproximadamente el 80% de la población adolescente. Se trata de una enfermedad que involucra factores tanto internos como externos. Entre los factores internos, encontramos predisposición hereditaria y hormonal, mientras que los externos incluyen la presencia de bacterias y mediadores inflamatorios.

Cuatro factores están estrechamente relacionados con el desarrollo del acné:

1. Comedones y su formación: El comedón, conocido comúnmente como espinilla, se produce debido al aumento de la proliferación celular en el folículo piloso, lo que provoca el taponamiento del poro.

2. Exceso de producción de sebo: Una producción excesiva de sebo o grasitud en la piel puede contribuir al desarrollo del acné.

3. Bacterias inflamatorias: La presencia y actividad de la bacteria Cutibacterium acnés puede causar inflamación en las áreas afectadas.

4. Mediadores inflamatorios: La respuesta inflamatoria también juega un papel crucial en la aparición de las lesiones del acné.

Las áreas más comúnmente afectadas por el acné son el rostro, cuello, pecho y espalda, donde se observan comedones (blancos o negros), pústulas y noduloquistes.

Factores que agravan el acné:

1. Cosméticos y maquillaje: Los cosméticos, pomadas, aceites y cremas pueden empeorar el acné al obstruir los poros. Esto se conoce como “Acné Pomada”. Es importante evitar el uso de maquillaje que pueda contribuir al taponamiento de los poros y consultar siempre con un dermatólogo antes de elegir productos para el cuidado de la piel.

2. Medicamentos: Algunos medicamentos, como los esteroides, litio, ciertos antiepilépticos y antidepresivos, así como los esteroides anabolizantes, pueden agravar el acné. Es fundamental que el paciente esté en contacto con su dermatólogo para que, en caso de requerir estos tratamientos, se pueda ajustar el enfoque de tratamiento del acné.

3. Estrés: El estrés crónico puede empeorar el acné debido a la producción de hormonas como la insulina y los andrógenos, que estimulan la producción excesiva de sebo y la obstrucción de los poros. Además, la aparición del acné puede afectar la autoestima, creando un círculo vicioso de estrés y agravamiento del problema de la piel.

4. Oclusión mecánica: El uso de ciertos accesorios y ropa ajustada, como balacas, fajas y brasieres con varilla, puede favorecer la oclusión de los poros y contribuir al desarrollo del acné.

En conclusión, el acné es una condición compleja que requiere atención dermatológica desde las etapas iniciales para un mejor control y tratamiento adecuado. Es importante estar consciente de los factores que pueden empeorar el acné y buscar siempre asesoría profesional para abordar esta afección común, permitiendo así mantener una piel saludable y mejorar la autoestima en el proceso.



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